El Camino de Wing Chun
DOMINANDO LOS PODERES DE LA INSPIRACIÓN
por el Maestro Ron Heimberger
"Los Principios son, y siempre serán, el camino dorado que nos lleva de estudiante común a Maestro singular."La diferencia principal en las artes marciales, entre los estudiantes comunes y los Maestros singulares, es la habilidad consistente de dominar las técnicas con flashazos brillantes de inspiración. Los Maestros se pueden mover de una técnica a otra en cualquier situación en el momento adecuado. ¿Cómo pueden hacerlo? ¿Por medio del estudio infinito de la técnica? Todos saben que un estudiante necesita dominar las técnicas para tan sólo ser considerado un artista marcial. Pero ése no es el secreto. Entonces, ¿cómo puede un artista marcial común y corriente aprovechar este poder para moverse con inspiración, y darle profundidad a su arte de combate? La respuesta es simple: por medio de los Principios. Un Principio, es una verdad o ley fundamental sobre la cual se basan las técnicas. Los Principios le dan vida a las técnicas que usamos, pero también encienden nuestra imaginación, y nos inspiran mental y emocionalmente.
Hace más de 800 años, el filósofo chino Lu Hsiang-Shan dijo,--en cuanto al conocimiento del hombre superior de los tiempos antiguos, lo que se estima en gran manera es su vastedad. Pero, el saber a fondo todas las cosas bajo los cielos tan sólo significa saber los principios--.
En las artes marciales, todas las cosas se refiere a la colección comprensiva de las técnicas que incluyen cada movimiento del cuerpo parar los ataques o defensas que un practicante pudiera hacer y la aplicación de tal movimiento contra un enemigo. Claramente el memorizarse esta gran colección de movimientos es imposible. Uno debe ir más allá que el tan sólo memorizar las técnicas. Uno debe descubrir la sabiduría de Lu Hsiang-Shan; la llave de todas las cosas son los principios. Los principios dirigen la técnica. Esta es la ley científica que se usa como base para el diseño de cualquier sistema de combate. Se encuentra en el corazón de cualquier arte marcial.
El Verdadero Wing Chun
No como las películas de Hollywood basadas en técnicas ostentosas, ni cómo algunos
instructores modernos de las artes marciales que descuidadamente ignoran los principios
sólidos del combate a favor de las patadas y golpes vistosos, el Wing Chun auténtico es
y siempre ha sido centrado en los principios.
Lu Hsiang-Shan compartió este pensamiento: ¿cómo puede esta ley (de los principios) no existir en cada uno de nosotros? Si no permitimos que nuestra voluntad se desvíe (de los principios), diariamente será más clara y más brillante como un arroyo que aumenta en belleza. Si uno busca implantar las soluciones desde afuera (con técnica en vez de principios), está obstruyendose asimismo de su fuente y está separandose de su origen.
Debido a la habilidad natural que cada uno poseemos de seguir los principios, los estudiantes pueden a lo largo lograr una maestría del arte. Es más, una de las razones por las que el Gran Maestro Ip Man logró una maestría en el Wing Chun, fue porque su segundo instructor, Leung Bik, reconocía a la gente como individuos con sus propias características, mentalidad y forma física, y personalidad. Leung Bik le enseñó al joven Ip Man principios verdaderos de combate.
El Cambiar Libremente
Ya que el estudiante de las artes marciales avance de los detalles de una técnica y
comprenda los principios sobre los que se basa la técnica, dos cosas sucederán: primero,
el estudiante podrá aplicar una variedad de movimientos y cambiará de uno al otro
suavemente y con gran espontaneidad; segundo, y quizás lo más importante, el aprender un
arte marcial enfocándose en los principios le permitirá al estudiante crear su propio
estilo de combate y adaptarlo a cualquier situación. Las técnicas a menudo se basan en
la situación y por lo tanto tienen una eficacia limitada.
Un principio se puede aplicar a cualquier situación. Como un descubrimiento sagás, el comenzar con principios correctos le permite al estudiante aprender y ser más creativo con más rapidez, y al fin crea más poder y auto confianza en el estudiante.
El relajamiento es el primero de una lista de grandes principios que nos guian, es lo que sella a un practicante con un sentido de naturaleza. Y todos los Maestros concuerdan que lo correcto es lo que sea natural para ese estudiante. Por lo tanto, en esta serie de artículos, se explorarán nueve principios fundamentales en detalle. Esto permitirá que el estudiante escoja aquellas aplicaciones que son naturales y correctas.
El Relajamiento: La Primer Arma
En cualquier situación amenazadora, quizás la primer tendencia no sea elrelajarse. Pero
debería serlo. El principio de relajamiento mejora al peleador en muchas formas. Primero,
cuando los estudiantes se relajan, reducen el riesgo de lastimarse cuando el enemigo les
golpee. También, la fuerza total del ataque del enemigo se nulifica al igual que un
amortiguador nulifica el impacto de las llantas de un carro contra la carretera. Pero, la
razón más importante por la cual el relajamiento debería practicarse, es porque ayuda a
intensificar el poder.
Mucha gente comprende que el movimiento de un objeto se puede convertir en lesiones humanas (por ejemplo, ojos morados, labios partidos, huesos rotos, o aún la muerte). El grado de destrucción causada por un objeto móvil se determina por su masa (un camión grande hace más daño que un carro pequeño viajando a la misma velocidad) y su velocidad (una piedra pequeña lanzada con velocidad duele más que una lanzada lentamente). La cantidad exacta de energía que posee un objeto móvil se puede calcular con la fórmula: media masa multiplicada por la velocidad al cuadrado es igual a energía cinética, o energía cinética= 1/2 masa X velocidad^2; esta es una ley contemporánea que se deriva de la segunda ley del movimiento de Newton.
Refiriéndose a la primer parte de la fórmula de energía cinética, el Dr. Decker, Director del Departamento de Física de Brigham Young University, dijo--Un puño con tres veces la masa que un puño más pequeño viajando a la misma velocidad, causará tres veces más daño en una pelea. Ya que el puño es el arma, no el brazo o el cuerpo, el puño debe contener la masa para poder tener fuerza destructiva.--Pero, ¿cómo se puede aumentar la masa del puño sin agregarle peso físicamente? Examinemos la situación. Al cargar aún bebé, uno notará que el bebé se siente más pesado dormido que despierto. Esta situación demuestra como la masa parece a aumentar cuando se relaja. Por lo tanto, el relajamiento de esas partes del cuerpo que le dan fuerza al puño efectivamente agregará masa o peso al puño, aumentando la energía cinética.
La segunda parte de la fórmula de la energía cinética, es que la velocidad es más importante que la masa al generar energía. Esto se debe a que la velocidad es al cuadrado. Dr. Decker también dice,--La energía aumenta más con la velocidad que con la masa. Un carro viajando a 80 millas por hora tiene cuatro veces más energía que el mismo carro moviéndose a 40 millas por hora.--El pelear con músculos y tiesos es como manejar un carro con un pie en el acelerador y un pie en el freno; estorba el movimiento de el ataque.
Pero cuando los músculos están relajados, los golpes tendrán mucha más velocidad. Así que el relajamiento aumenta la masa y la velocidad. Más masa combinada con más velocidad resulta en más poder. Una manera importante de relajarse es el respirar hondo. Esto ayudará a relajar todo el cuerpo tanto mentalmente como físicamente. Este calentamiento físico es una táctica que usan los oradores, atletas profesionales, y soldados.
El respirar hondo, lleva oxígeno al cerebro, permitiéndole pensar más claramente. El aumentar el oxígeno alivia el pánico y estimula la distribución de adrenalina. También ayuda a relajar los músculos para que una persona pueda golpear con más masa y velocidad. De esta forma el aumentar el oxígeno, afecta directamente el poder.
Centro de gravedad
Ya que el pelear sin una base fuerte resulta en una pérdida de poder, el siguiente paso
lógico sería el enseñar el equilibrio y cómo usarlo, tanto para la defensiva como para
la ofensiva. A esto se le refiere como el centro de gravedad. La habilidad de preservar el
centro de gravedad es un elemento crítico del combate.
Para aplicar este principio, es necesario describir el centro de gravedad. Según Peter J. Brancazio, autor de Sport Science,--El centro de gravedad por lo general se encuentra en medio del cuerpo. La posición exacta del centro de gravedad depende de los atributos físicos. Apróximadamente 55% de la estatura de una persona queda debajo del centro de gravedad y 45% arriba del centro. Los hombres por lo general tienen un centro de gravedad un poco más arriba que las mujeres (como uno o 2% más arriba). Esto, más que nada, se debe a que las mujeres llevan un mayor porcentaje de su peso en sus piernas y abdomen que los hombres.--
Normalmente, el centro de gravedad queda como tres pulgadas debajo del ombligo, en medio de la cadera, durante toda la vida. El centro de gravedad también varía con la posición del cuerpo. Cada vez que el cuerpo se mueve, el peso también se mueve. También, cuando el cuerpo se inclina en cualquier dirección, la posición del centro de gravedad cambia. Al inclinarse en cualquier dirección, el centro de gravedad puede hasta quedar fuera del cuerpo. El movimiento de los brazos y las piernas, y la inclinación del cuerpo, mueve el centro de gravedad. Por ejemplo, la posición inicial de un corredor puede forzar el centro de gravedad hacia fuera enfrente del cuerpo. Esto puede ser apropiado para un corredor pero no para un peleador.
Para preservar el centro de gravedad uno debe colocarlo ya sea sobre uno de los pies, o entre los dos pies. Nunca hay que colocarlo fuera de los pies, y sobre todo, no fuera del cuerpo (cosa que sucede al inclinarse adelante o a uno de los lados). Ya que el preservar el centro de gravedad aumenta el poder de la base del peleador, esta es una forma de compensar por la ventaja de un enemigo más grande. Esto es muy importante para las mujeres. Ya que las mujeres tienen un centro de gravedad más bajo que los hombres, el robarles el equilibrio es más difícil. El mantener el centro de gravedad le da al practicante una base más fuerte con la cual puede mantener su equilibrio y soltar más poder.
Uno debe estar al tanto de su propio centro de gravedad, pero también del centro de gravedad del enemigo. El tomar esto encuentra le permite al practicante robarle el equilibrio. Un practicante puede controlar la pelea al empujar, o jalar, o al atacar, de modo que el enemigo tenga que cambiar su centro de gravedad de lugar para mantenerse de pie. Si el enemigo está luchando por mantener su equilibrio, no podrá pelear eficazmente. Al reconocer que el enemigo ha perdido su equilibrio, uno debe atacar la dirección en que va cayendo el enemigo. O, si el enemigo trata de recuperar su equilibrio, uno debe inmediatamente atacar en la dirección en que se mueve para crear una sobre corrección. Cuando se roba el equilibrio, se roba el poder. Este es el secreto.
Entonces, al pelear, los ataques tendrán el mayor impacto en el centro de gravedad si se enfoca en la línea madre, la línea imaginaria que va de la corona, hacia abajo, cruzando el centro de gravedad mismo. El enemigo responderá a este tipo de ataque como si se enfocara directamente en su centro de gravedad. Sin embargo, si la fuerza del ataque no pasa por la línea madre, tan sólo causará que el cuerpo del enemigo gire alrededor de centro de gravedad sin afectar su equilibrio.
Conclusión
Después de leer de los principios, quizás uno diga,--ya lo sabía--, o,--nunca se
me había ocurrido, pero tiene sentido--. Pero al examinar más de cerca, uno se queda con
asombro y admiración al ver cuántos movimientos se pueden derivar de un principio
correcto. Es sorprendente que más instructores no conoscan el poder y la inspiración que
viene a los estudiantes cuando el principio precede a la técnica. Afortunadamente,
todavía hay aquellos, tristemente la minoría, quienes luchan por mantener vivo el fuego
de los principios de combate verdaderos. El Principio es y siempre será, el camino dorado
que nos lleva de estudiante común a Maestro singular; no sólo del combate, sino que de
la vida misma.