DESARROLLANDO EL DIALOGO SILENCIOSO
la ventaja del peleador
por Ron Heimberger
"Debemos poder oir lo que no se habla y ver lo que no se ve"
--Sifu
Debido a los límites físicos del sentido ocular, la información que recibe el ojo en cuanto a las intenciones de un enemigo, a menudo es es engañosa y difícil de descifrar. Al estudiar detalladamente casi cualquier pelea entre dos artistas marciales, uno los notará esforzándose por aplicar cada técnica que tengan disponible, pero que pierden simplemente porque no pueden anticipar las intenciones del enemigo. Pero bueno, es imposible de leer las intenciones de un enemigo... ¿o no?
Durante cualquier tipo de actividad, los sensores motores y nerviosos en la piel, coyunturas, y tendones proveen información al practicante en el idioma propio del cuerpo. Éste es el lenguaje al cual responden los músculos que gobiernan el cuerpo, y se llama "Diálogo Silencioso." Es la clave para encontrar la solución correcta en cualquier situación de combate. El Diálogo Silencioso, como cualquier lengua extranjera, que se desarrolla por medio de el escuchar, interpretar, y responder, se basa en la sensibilidad. El Diálogo Silencioso le permite al practicante percibir la posición de su enemigo al igual que monitorear la posición propia del practicante. Diferentemente que el sentido visual, este proceso es, sin duda alguna, exacta, y difícil de confundir.
Para desarrollar sensibilidad, el practicante necesita ejercicios diseñados específicamente para este propósito. Estos ejercicios se conocen por muchos nombres, incluyendo las "manos que empujan" de Tai Chi Chuan, y el entrenamiento del Wing Chun llamado "Chi Sau" o "manos pegajosas." No importa qué nombre se les dan a estos ejercicios, hay que recordar que sin comprender el Diálogo Silencioso, el entrenamiento de sensibilidad es incompleto. Los siguientes tres pasos y sus principios asociados aumentarán la sensibilidad y permitirán que el artista marcial aprenda el Diálogo Silencioso.
Primer Paso -- El Escuchar:
Cuando el ejercicio de sensibilidad de Chi Dan Sau (entrenamiento de una mano pegajosa) se
practica correctamente y con frecuencia, el practicante en desarrollará la habilidad de
escuchar información que viene de los sensores del cuerpo. Hay tres tipos de sensores:
sensores musculares, sensores de las coyunturas y de la piel, y sensores de el equilibrio.
Cada uno de esos grupos de sensores son capaces de efectuar el Diálogo Silencioso. Esta
comunicación permite que el cuerpo escuche mensajes de frío, calor, ancho, delgado,
áspero, liso, dirección, peso, poder, y todos los otros mensajes que se sienten en vez
de ser verse u oirse. Aún con los ojos vendados, el practicante que ha dominado el primer
paso podrá distinguir entre estos mensajes porque el cuerpo reconoce esas diferencias.
(The Body in Question by Jonathan Miller, Random House, Inc. 1978) El pelear causa mucha
presión a los sentidos de un estudiante principiante y requiere mucha energía, pero Chi
Dan Sau enseña a gastar eficazmente los recursos del cuerpo. El ejercicio Chi Dan Sau
cuida y controla los niveles de tensión muscular del practicante a cada momento; así que
el practicar Chi Dan Sau constantemente, disminuye la demanda excesiva en cualquier parte
del cuerpo, aumentando la eficacia del cuerpo. Además, el Chi Dan Sau le informa al
practicante qué es lo qué está haciendo y cuál es la consecuencia; si es que los
movimientos se están llevando a cabo normalmente, o si se están obstruyendo.
Este aumento de eficacia en el uso de la energía se logra por medio de la práctica correcta y constante, con cuantos más compañeros de entrenamiento sean posibles. Las sesiones de práctica crean una variedad de señales las cuales puede oír el cuerpo. Si se les escucha, este proceso permitirá que el practicante de los ejercicios logre gran destreza. El practicante debe desarrollar la habilidad de escuchar estas señales, no es suficiente el tan sólo oírlas.
Hay una gran diferencia entre oír y y escuchar. El oír es sólo reconocer las señales. El escuchar permite que el practicante entienda el significado de cada mensaje creado por la presión y la fuerza de los movimientos de el enemigo, y que interprete y anticipe sus intenciones. El escuchar sólo puede lograrse si el practicante aprende a oír no sólo los sonidos, sino que también el Diálogo Silencioso dentro de sí mismo.
Segundo Paso-- El Interpretar:
Una vez que el practicante puede escuchar el Diálogo Silencioso, él debe aprovechar la
oportunidad de lograr una influencia mutua con la energía usada por el enemigo. Esto se
logra por medio del ejercicio de dos manos pegajosas, Chi Seung Sau. Este ejercicio
aumenta el tacto de los sensores de la piel, aumentando la habilidad de distinguir la
información útil de la información no útil, cada vez que hay contacto con el enemigo.
Como lo sugiere el nombre "mano pegajosa," el contacto de un practicante de Wing
Chun con el enemigo crea una conexión vital de comunicación; y al igual que los
teléfonos que se conectan con un cable, la comunicación se pierde cuando al perder el
contacto.
Ese paso es muy importante para el desarrollo de Chi Sau simplemente porque la comunicación ocular es demasiado lenta, y como muchos peleadores aprenden de forma difícil, no siempre se puede contar con esa comunicación. Cualquiera que ha disfrutado ver a un mago ha notado cuán fácilmente se puede engañar al sentido ocular. Ya que las acciones de un enemigo son por decirlo así, un lenguaje extraño, el practicante tiene que aprender a interpretarlas antes de poder responder efectivamente.
Tercer Paso--El Responder:
Quo Sau y Nuk Sau son los ejercicios finales necesarios al entrenar en el Diálogo
Silencioso y sólo pueden ejecutarse después de lograr destreza en los primeros dos
pasos. Esto le permite al practicante responder, sabiendo exactamente cómo avanzar o
disipar y cómo atacar o neutralizar inteligentemente. Además ya que la presión y el
poder sólo se pueden sentir y no ver, el practicante sabrá cuando su enemigo torna su
cuerpo--aunque sea un poco. Esta habilidad permitirá que la postura del cuerpo y la
técnica se posiciónen nuevamente con relación al enemigo durante el combate. El
entrenar de esta manera hará posible el tomar información de los sensores nerviosos
directamente a la espina dorsal y de vuelta a los nervios motores, saltándose el
pensamiento consciente y la necesidad de analizar esas señales con la mente.
El practicante de Wing Chun no toma este maravilloso sistema a la ligera, sino que activamente contempla durante los tres pasos, cómo es que el cuerpo constantemente se comunica y responde a todos los estímulos a los sensores al pelear. Esta comunicación permite que las fuerzas invisibles de la naturaleza se usan a su mayor ventaja, siempre y cuando se respeten los tres pasos de el Diálogo Silencioso. Cuando uno se basa firmemente en el escuchar e interpretar, será más fácil llegar a la etapa avanzada, el responder. Es necesario observar el principio del progreso gradual. Wang Yang Ming (1472-1528) el filósofo chino y general militar escribió,--uno debe esforzarse desde el punto de principio en adelante, y avanzar completando gradualmente cada rama de estudio. Los inmortales sonrien al hablar de los niños pequeños: el niño en la matriz de su madre consiste tan sólo de Chi puro (energía vital). ¿Qué conocimiento puede tener? Después de nacer primero puede llorar; un poco después, reír; y aún después, reconocer a sus padres y hermanos; y después de eso puede pararse, caminar, agarrar, y cargar.--(The Philosophy of Wang Yan Min, translated by Frederick Goodrich Henke, Open Court Publishing Company, 1916).
Desde el principio hasta el fin los conceptos de Chi Sau deben practicarse naturalmente y con diligencia, haciendo los ejercicios con una y dos manos lo cual incluye el estructurar las técnicas, Quo Sau, Nuk Sau, y los tres principios de combate: Flexibilidad, el poder de resistir las trampas o el daño; El Camino, el plan de acción; El Sentido del Tiempo, la habilidad de moverse con su enemigo tal y como si fueran uno, no demasiado rápido, no demasiado lento. Los practicantes aprenden cómo van juntos los movimientos, y después de lograr una destreza pueden buscar las líneas del enemigo, su equilibrio, fuerza y energía.
Responder es lo más sencillo pero no es posible si los primeros dos pasos no se toman en cuenta. Ya que el practicante sepa y comprenda los primeros dos pasos, el tercer principio, el responder, se puede desarrollar más naturalmente. Diferentes situaciones con diferentes compañeros, y práctica frecuente de varias posiciones y presiones en los nervios de los brazos y los pies durante ejercicios de sensibilidad producirán un aprendizaje comulativo. El resultado neto será el cuerpo hablándose asimismo en su propia lengua. El practicante es entonces más diestro en el lenguaje del Diálogo Silencioso; la forma más rápida de comunicar al cuerpo cuál es la posición perfecta o el ángulo que debe lograr para atacar y defender. Una vez que el practicante puede verdaderamente oír el cuerpo hablar y sabe lo que dice, él puede responder adecuadamente. Este proceso es tan rápido, que parecerá como si una habilidad súper natural se hubiera desarrollado.
El Chi Sau le quita el candado a el desarrollar la habilidad del cuerpo para abusar la energía en la forma más eficiente posible, y aumenta tu resistencia al pelear. El Chi Sau aumenta la sensibilidad de los nervios en tus brazos a fin de que sean tan sensibles como la yemas de tus dedos (donde hay una concentración mayor de nervios que en cualquier otra parte del cuerpo). Estos sensores de la piel no sólo son rápidos en sentir los movimientos del enemigo, sino que también son muy rápidos en dirigir los nervios motores de los músculos sin tener que analizar con la mente. Con tornar del cuerpo un poco, el practicante podrá evadir el ataque. Así es como el practicante del Wing Chun aplica el principio de "evadir lo fuerte y atacar lo débil" para lograr la ventaja.
El leer a tu enemigo como un libro es un principio de Wing Chun que concuerda con lo que dijo un famoso general chino: el conocerse a sí mismo y también al enemigo ganará la victoria cien veces en cien batallas. La base para conocer al enemigo es el desarrollo del Diálogo Silencioso por medio de los ejercicios de sensibilidad. Por lo tanto, la teoría fundamental del Chi Sau, o de las manos que empujan, es simplemente el conocer a su enemigo, al igual que a uno mismo.
Una vez desarrollado el cordón umbilical del tacto, el practicante puede adecuadamente interpretar la comunicación constante, el Diálogo Silencioso constante que sucede íntimamente. La primera vez que escuches este diálogo sentirás sorpresa y asombro. Entonces, ¿és posible leer las intenciones del enemigo? Sólo si puedes colocarte más allá de los prejuicios humanos. Al derribar los límites normales de la comunicación durante una pelea, todo es posible. Ahora ya tienes las llaves de la maestría. Pero, aún al tenerlas en frente tan claramente, sólo unos cuantos las comprenderán.